jueves, 4 de marzo de 2010

El Break Dance coreano, un nuevo código cultural

B-boy es la abreviatura de Break in boy, que alude a la persona que baila break-dance. En un sentido estricto, se refiere a aquellos que se dedican al B-boying, el subgénero que requiere de las habilidades más difíciles del break-dance. Hace sólo diez años atrás era un código cultural totalmente desconocido en Corea.

A diferencia del break dance corriente, los movimientos son mucho más libres y dinámicos, como ponerse cabeza abajo y girar frenéticamente con las piernas en alto o mover las articulaciones como si éstas estuvieran rotas.

En estos días no es difícil ver actuaciones espontáneas en la calle y también sobre los escenarios. En la actualidad, el b-boy coreano es el mejor del mundo. En el año 2002 fueron premiados por primera vez en “La Batalla del Año”, la competencia mundial más importante de este género. Al año siguiente, en 2003, el grupo coreano “Expresión” ganó el título de campeón.

En 2004, se consagraron los “Gamblers” y el año pasado, el grupo “Last for One”. Después de tres años consecutivos de conseguir el título máximo, los b-boy coreanos son famosos mundialmente. El b-boy apareció en Corea en 1991. Lo introdujo el grupo de rock “Seo Tae-ji y los chicos”, que revolucionó el ambiente musical de esos años con una música y un baile totalmente nuevos. El break dance tiene pasión y potencia, ingredientes suficientes para atraer a los adolescentes. Los movimientos no son fáciles y requieren de mucha práctica y talento, por lo que proporciona a los que lo practican la sensación de superación y logro.



Dedicándose a este baile, los adolescentes da rienda suelta a su energía, resuelven sus conflictos e insatisfacciones, disfrutan de la libertad y se encuentran a sí mismos. Los b-boy de la primera época tuvieron que enfrentar la oposición de la familia y las miradas desaprobatorias de la sociedad.

Sin embargo, en estos días, al haber mayor variedad de espectáculos y al surgir un público adepto, el campo de actividades de los b-boys coreanos se está ampliando y son invitados a todo tipo de actuaciones y eventos. No es casual que en Corea haya surgido por primera vez en el mundo un teatro exclusivo para actuaciones de b-boy.

En estos días está en cartelera la obra “La bailarina que amó el b-boy”, que se trata sobre una bailarina de danza clásica que se siente atraída por el b-boy y el conflicto y la confusión que eso le genera. La historia muestra desde otro plano cómo esta danza de la periferia se está adentrando al centro de la cultura. Sin embargo, a pesar de ser reconocidos mundialmente, todavía el b-boy es una afición para unos pocos.



Para que adquieran el valor de una industria cultural masiva, hacen falta una buena calidad artística, que se valorice como producto comercial y que se corresponda con el gusto de la gente. Entonces puede que se coloquen a la cabeza de la ola coreana en el mundo.

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