jueves, 11 de febrero de 2010

Alfajores RICO


Qué es el alfajor



El alfajor es una golosina y un alimento Argentino.


Un alfajor es una golosina tradicional de muchos países de Iberoamérica, principalmente en Argentina. Otros países con tradición de alfajores son Perú, Uruguay, Chile y España. Esta golosina está compuesta por dos galletas / galletitas unidas en el centro por un relleno dulce (dulce de leche, dulce de frutas, chocolate, mousse, entre otros) y generalmente está bañada en chocolate o glaseada.


La palabra “alfajor” se deriva del árabe “[al- hasú]”, cuyo significado es “relleno”. El alfajor ingresó a Iberia durante el período al-Andalus con la entrada de los árabes al continente europeo.


Según el Código Alimentario Argentino, artículo 132, “Alfajor: producto constituido por dos o más galletitas, galletas o masa horneada, separadas entre sí por rellenos como mermeladas, jaleas, u otros dulces, pudiendo tener un baño o cobertura exterior.”




Dónde nace el alfajorEn Argentina lleva una tradición de más de 130 años.



Los argentinos no podemos titularnos como los inventores del alfajor. No, lamentablemente no es otro gran invento argentino. El alfajor, al igual que el turrón, el almíbar o la mazapán, es un invento culinario antiquísimo de origen árabe y tradicionalmente echo a base de una pasta de almendras, nueces y miel.


En Argentina lleva una tradición de más de 130 años.


El alfajor se introdujo en España hacia principios del siglo VIII, al ser derrotado por los árabes el último Rey de los visigodos. Esta invasión musulmana a la península ibérica se extendió por site siglos hasta fines del siglo XV, y al territorio ibérico bajo dominio musulmán durante este período se lo conoce como al-Ándalus. Indudablemente, la influencia árabe de aquel tiempo está presente al día de hoy en toda esta zona, y las costumbres culinarias no son la excepción. Existe hoy en Medina de Sidonia, en la provincia de Andalucía, una Agrupación de Productores de Alfajores que han logrado la Indicación de Origen Protegida (I.G.P.), al igual que los mejores vinos del mundo que poseen su “Indicación de Origen Controlada” I.O.C. o D.O.C. por sus siglas en francés.


Con la conquista española de gran parte del nuevo continente americano, estas recetas de origen árabe comenzaron a divulgarse por el mundo.


En Argentina tardó un tiempo prudencial para ser conocido como “alfajor” hasta mediados del siglo XIX. Muchos atribuyen el origen del alfajor a la Córdoba española, donde en ciertos reductos religiosos se preparaban aquellas recetas árabes, entre las que se encontraban bizcochos cuadrados unidos por un dulce a base de leche y azúcar, con una cobertura de azúcar denominada “tableta”, “cobertura” o simplemente “bañado”.


La industrialización del alfajor se atribuye a Augusto Chammás, un químico francés que llegó a Argentina hacia mediados del siglo XIX, inaugurando una pequeña industria familiar en Córdoba dedicada a la confección de dulces y confituras. El cambio no fue mayor, pero sí fundamental, en lugar de ser cuadrada, esta golosina adoptó forma redonda, como la conocemos al día de hoy con el nombre de alfajor.




Alfajores regionales, industriales y premium. Chocolate, dulce de leche, cordobés, santafecino, relleno.



Argentina es sin lugar a dudas donde el alfajor adoptó más formas que en cualquier otro lugar del mundo. Hay de chocolate negro, de chocolate blanco, de hojaldre y de galletas. Según la contextura de la galleta se los divide entre duros y blandos. Los duros son aquellos cuyas galletas se quiebran al morderlos. Según la cantidad de galletas que posean se los divide en simples (dos galletas con un relleno y un bañado) y triples (tres galletas, 2 rellenos que pueden ser diferentes y un bañado) Los rellenos son de los más variados: de dulce de leche, de chocolate, de dulce de frutas, de dulce de membrillo, de mousse. Y como se podrán imaginar, la segmentación de los alfajores se puede efectuar por el relleno, por su origen, por el target de mercado al que apuntan.


Una segmentación típica es la siguiente:
Regionales
Presentes en diferentes puntos del país, con el origen y alcance de comercialización como clave.
Industriales
Presentes generalmente en todo el país vía múltiples vías de comercialización, apuntando al mercado masivo, donde existe la mayor cantidad de marcas y gustos.
Premium
Tienen un packaging sofisticado, alta calidad de sus componentes, target alto de mercado y adquiribles por canales específicos.




Conoce todas las marcar de alfajores










































































































Receta alfajor de chocolate y dulce de leche. Las almendras le darán un gusto especial a tu alfajor


Ingredientes:
350 grs. de harina
1 cucharadita de polvo de hornear
3 barras de chocolate rallado
150 grs. de mantequilla
3 yemas
1 cucharadita decencia de vainilla
100 grs. de azúcar
Dulce de Leche

Paso 1:
Tamizar la harina con el polvo de hornear. Hacer un hueco en el medio y agregar el chocolate, la mantequilla, las yemas, la esencia de vainilla y el azúcar. Incorporar la esencia de vainilla o la ralladura de limón y mezclar bien. Formar una masa no muy blanda y estirar fina.

Paso 2:
Hacer medallones y colocar en una chapa untada con mantequilla y enharinada. Dejar enfriar y unir con dulce de leche.

Para bañar los alfajores:

Paso 1:
Rallar 3 barras de chocolate cobertura o chocolate de taza. Colocar a fuego suave junto a 3 cucharadas de dulce de leche y 3 cucharadas de maicena. Revolver hasta obtener una baño liso y cremoso.

Paso 2 :
Bañar los alfajores de ambos lados. 
El Alfajor



¿Qué es este Post?

Este es un verdadero rePOSTRE.
Si a los argentinos nos preguntan qué es lo mejor que tenemos, podríamos decir: las mujeres, el vino, la yerba mate y el alfajor.
Las mujeres las encontramos en Poringa. El vino me lo tomé todo. Para la yerba mate, prefiero otras yerbas. Y el alfajor, bueno, vamos a hacer un post.
Yo soy un verdadero fan y degustador de alfajores. Antes de mi pubertad, he hecho rankings de alfajores con mis amigos, después pasamos a las minas. En fin...
Lo que sí me sorprendió, es que el alfajor no es netamente argentino, pero bueno, hagamos de cuenta que lo es.


Breve historia

No, no es argentino. Aunque lleva más de 130 años de honrosa tradición nacional, el alfajor es un invento de los árabes. Su nombre proviene del idioma de sus inventores al-hasú que significa 'relleno'.
Pero igual podemos decir que tiene D.N.I. criollo por adopción. Como alfajoreros no nos gana nadie.

Si vemos lo que dice el Código Alimentario Argentino, en su artículo 132, debemos entender por alfajor “al producto constituido por dos o más galletitas, galletas o masa horneada, separadas entre sí por rellenos como mermeladas, jaleas u otros dulces, pudiendo tener un baño o cobertura exterior.” Así de clara es la definición.

Caso curioso del alfajor. Nadie lo llama alfajor, todo el mundo prefiere llamarlo por su marca. Y hay muchos que son dignos exponentes, de la amplia producción alfajorera nacional, existen en nuestro país más de 150 fabricantes.

Nadie va a venir a contradecirnos si decimos que el alfajor es argentino por adopción, pese a que no tenga raíces ancladas en Medio Oriente.

Pero podemos repasar su historia; su antigüedad se remonta a los orígenes de la cocina árabe, al igual que otros parientes como el turrón o el almíbar.

El alfajor aprendió a hablar castellano hacia el año 711, cuando se produjo en España la caída de los visigodos, cuyo último rey Rodrigo, fue derrotado por los árabes. A partir de entonces, la influencia arábiga marcó durante siglos el desarrollo de la cultura española, que entre otras costumbres, adoptó la pastelería típica (existe todavía hoy en Medina de Sidonia, en la provincia de Andalucía, una Agrupación de Productores de Alfajores que conserva la secreta y antigua receta original, legada de padres a hijos a titulo de mayorazgo).

En los siglos posteriores, y con la conquista española de nuevos puertos, la divulgación de recetas milenarias tomó rumbo propio.

En muestro país fue desconocido el significado de la palabra alfajor hasta bien entrado el siglo XIX. El alfajor era una tradición en la Córdoba española: en conventos y casas religiosas del siglo XVIII manos hábiles preparaban, entre otras exquisiteces una artesanía formada por dos bizcochos cuadrados, unidos entre sí por dulce de leche, cubiertos por un vidriado de azúcar llamado tableta.

El pionero de los alfajores en Argentina fue, hacia 1869, don Augusto Chammás (químico francés arribado en 1840), quien inauguró una pequeña industria familiar dedicada a la confección de dulces y confituras. Fue idea de este caballero hacer una tableta, que en vez rectangular, fuera redonda. Así empezó a comercializarse esta golosina con el nombre de alfajor; el alfajor lleva ya 130 años de tradición nacional, para alegría de los niños, y los no tan niños argentinos.


Los gupos más populares:

De chocolate y Dulce de Leche


Cordobés


Santafesino


Maizena


Triple



Receta del alfajor de dulce de leche:

Ingredientes:
- 4 tazas de harina de trigo común
- 6 cucharadas de azúcar
- Ralladura de un limón
- 1 ½ tazas de margarina
- 2 tazas de dulce de leche

Preparación: cernir la harina con el azúcar, incorporar la margarina con la ayuda del mezclador, añadir la ralladura. Amasar primero, porciones pequeñas (esta masa es difícil de unir) para luego amasar todo bien. Cortar discos de 2,5 cm de diámetro, pincharlos con un tenedor y acomodarlos en planchas de hornear. Unir las tapas con dulce de leche.


Mi Ranking

1. Chammas (cordobés)
2. Estancia el Rosario (cordobés)
3. Suchard de dulce de leche (exisitió y se extinguió en los ´80)
4. Havanna de chocolate
5. Algún santafesino (no recuerdo su nombre)
6. Suchard de chocolate
7. Alfajor Bariloche (apogeo en los ´80 – ´90)
8. Atalaya de chocolate (si vas a la costa, pará y comprá)
9. Chimbote (existen y son zarpdos)
10. Bon o Bon (no me peguen, a mi me caben)


Auto ping pong esponáneo

Alfajor clásico: Terrabussi
Alfajor del pueblo: Guaymallén
Alfajor feo: Tita
Alfajor compañero: Jorgito
Alfajor maraca: Bagley
Alfajor fracasado: Balcarce
Alfajor incomprendido: de maizena
Alfajor al pedo: Mini tortas
Alfajor heavy metal: Fantoche
Alfajor cheto: Milka 
En la argentina se consumen 11 millones por día

Larga vida al alfajor

para que no dure sólo 90 días


El motivo es que quieren ganar nuevos mercados internacionales. Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral trabajan para que la calidad de la golosina se mantenga hasta los 6 meses.



Aunque la mitología popular sostiene que el alfajor es argentino, la verdad no es tan dulce. Es cierto que está hecho de dulce de leche, el más nacional de los manjares, pero proviene de Arabia, donde ya le decían al hasú mucho antes de que el país existiera como tal. Llegó al Río de la Plata hace 200 años de la mano de la colonización española y los historiadores registran que las dos galletitas pegadas con dulce ya fueron vistas en Santa Fe durante la Convención Constituyente de 1853. Ciento cuarenta años después, los argentinos consumen 11 millones de alfajores diarios de la principal golosina de exportación nacional. Pero no es suficiente, ahora los investigadores tratan de lograr que en vez de durar noventa días, sus deliciosos componentes sobrevivan “lo máximo posible” para conquistar mercados internacionales más lejanos y exigentes. Se trata de una iniciativa de la Universidad Nacional del Litoral que busca prolongar la vida útil del alfajor hasta 180 días.

Según el último informe de la Dirección Nacional de Alimentos, el volumen exportado de alfajores en el período enero-octubre de 2007 creció un 43 por ciento respecto de 2006 y totalizó las 4.802 toneladas. Con semejante expansión, la “fecha de vencimiento” es un desafío que supera las barreras del sabor. Por esa razón los mejores alfajores argentinos pueblan los escaparates de Chile, que acapara el 70 por ciento de las colocaciones nacionales, seguido por Uruguay, Paraguay, Perú y Estados Unidos. Pero el objetivo es que dentro de cinco años haya alfajores en Oriente Medio y Lejano Oriente, las plazas donde varias golosinas “made in Argentina” ya son consumidas con fruición.



“El problema es que hasta ahora llegan a durar 60 o 90 días”, explicó Miguel Pauletti, jefe del equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que se propuso extender la vida del alfajor en las instalaciones del Instituto de Tecnología de Alimentos (ITA), dependiente de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ). En la misma tierra donde los representantes de las Provincias Unidas del Sud juraron la Constitución nacional en 1853, mientras se comían un alfajorcito. “La clave está en el dulce de leche”, explican desde la UNL, y tienen razón: cada argentino se come hasta tres kilos anuales de dulce de leche, y si bien no es difícil hacerlo en casa, producirlo a niveles industriales encierra dificultades. Aunque parezca mentira, las primeras investigaciones sobre este dulce fueron realizadas en Córdoba durante 1869 por el químico francés Augusto Chammás, el fundador de una de las primeras fábricas de golosinas del Nuevo Continente. Se le ocurrió bautizar “alfajor” a las dos galletitas que desde entonces fueron redondas. “Sin embargo, el 80 por ciento de la industria láctea produce el dulce con métodos artesanales todavía”, explica Pauletti, “aunque si una fábrica invierte capital en mejorar sus procesos puede ahorrar hasta siete veces la energía que gasta en cocinar un lote de dulce de leche y así mejorar su calidad”, advirtió el mayor experto en dulce de leche de la Argentina.



Desde 1980, estudia las variables de la producción de este manjar. Luego de 30 años de investigaciones, Pauletti conoce en detalle los problemas tecnológicos de la fabricación industrial del dulce y descubrió que cuando se fabrica, se ponen en juego dos procesos: uno, que le da el color, y otro, la consistencia. Así fue como pudieron cambiar los equipos industriales de producción de dulce de leche de manera “continua”; es decir, con tecnología que posibilita fabricar el dulce de leche con las mismas características, en escasos minutos, en un solo paso, y listo para rellenar los alfajores. En forma artesanal, hacerlo demora como mínimo tres horas.

Según Pauletti, “la clave está en el tiempo de aptitud: es una vinculación que se da entre las tapas y el dulce de leche, o sea entre la humedad de las tapas y la del dulce”, dice. Pero el secreto del deterioro que saca de las casillas a la industria alfajorera es que “al estar en contacto, luego del día 40 comienza a ponerse en evidencia la transferencia de humedad entre ambos, por lo que los alfajores comienzan a perder su calidad sensorial”. Pero existe una solución para vencer la muerte prematura del alfajor. “Si utilizamos en el dulce de leche determinadas combinaciones de azúcares en proporciones adecuadas, no sólo logramos retardar el momento en que el alfajor comienza a perder calidad sensorial sino que se logra prolongar su vida comercial”, reveló, y confió el secreto: “Si acercamos el valor del dulce de leche al de las tapas y no cambiamos sensiblemente las modificaciones del dulce podemos extender su vida”.

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